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Como es jornada de reflexión y teóricamente hay más tiempo para la lectura, este Rincón del Alto Aragón, que no aparece en Huesca de la A a la Z, lo cubro con el texto que publicó mi hermano Julio en el Diario del Alto Aragón y que dice así:

 

CUADERNO DE VIAJE

Un paseo de Anciles a Conques

Julio ALVIRA BANZO 

Hoy visitamos dos lugares situados entre Benasque y Eriste, en el valle del Ésera, a donde podemos llegar por la carretera A-139. Salimos desde la primera de estas localidades en dirección a Anciles, una población pequeña en tamaño pero grande en interés por las muestras de arquitectura civil que atesora entre sus breves calles. Antonio Naval, en su libro “Las casas torreadas del Alto Aragón” (2007), lo considera “uno de los conjuntos más atractivos del Alto Aragón, por la integridad original con que se ha conservado”, aunque lamenta “unas pretenciosas intervenciones de última hora”.

Naval menciona o describe casas como Sebastián, Sort, Escuy, Mingot o Suprián. Son edificios levantados, en casi todos los casos, entre los siglos XVI y XVIII, con la piedra como protagonista en muros, portadas y ventanas. Edificios importantes con ilustres moradores: Ángel Ballarín Cornel, en su libro “El valle de Benasque” (1974), comenta en un pie de foto que de Casa Barrau salió Valentín Ferraz, “que fue alcalde de Madrid y presidente del Consejo de Ministros”.

Entre este interesante conjunto encontramos la iglesia parroquial, que es de origen románico, reformada posteriormente, según relata Manuel Iglesias Costa en su libro “Arte religioso del Alto Aragón Oriental” (1988). “Puede ser original el cascarón interior”, apunta Iglesias. El edificio conserva la orientación litúrgica del primer edificio y el ábside. La obra “es de aparejo rústico de cantos de río sólo esbozados para asentarlos con abundante argamasa”. Diez años más tarde, amplía su estudio sobre este edificio en su obra “Arquitectura Sacra”. Permanecen del templo románico, explica, la orientación del edificio, el ábside y el cementerio junto a la puerta de entrada. Fue reformado entre los siglos XVI y XVIII. En una dovela de la portada luce le fecha 1767. La última restauración recuperó para el culto el ábside, tabicado mucho tiempo y utilizado como sacristía.

Desde Anciles podemos comenzar un paseo por el atractivo paisaje de este valle hasta llegar a nuestro destino de hoy, Conques. Se puede ir, también, desde Eriste, en cuyo término se encuentra. En la mañana del 21 de febrero, la nieve abundaba por los campos y el frío evitaba los problemas del barro en el camino. Un poco de viento movía blancas manchas de nubes por el cielo, adoptando curiosas formas sobre un azul que llenaba la retina de quien circulara por estas latitudes.

Era la antesala de una visita esperada. En Conques hay una casa y una ermita románica. Es un complejo que ha tenido como última utilidad el ser casa de colonias de verano, una función lejana de la que antaño tuvo cuando el edificio era habitado por los Bardají.

El paseo es ameno, entre prados, árboles y ganado que mira al visitante sin mucho interés.

Se ve primero el edificio civil. Destaca en el conjunto una torre, desde la que antaño con más actividad ganadera debía dominarse bastante espacio del valle de Benasque. Aquí hubo un castillo que Felipe II mandó derribar en 1592, según relata Antonio Naval en la obra citada. Un Bardají se había alineado con Antonio Pérez en los sucesos de Aragón y perdió sus privilegios. Los recuperó posteriormente, “siendo probable que fuera este personaje quien levantó el edificio actual antes de su muerte en 1609”. Posteriormente se fueron añadiendo dependencias y edificios auxiliares hasta llegar a lo que vemos actualmente, “una casa de principios del siglo XX”, según relata Naval.

Al lado, en medio de un prado, se levanta la ermita de San Esteban. Es un edificio, de “ascendencia románico-lombarda”, según relata Iglesias en el primero de sus libros citados. En el ábside hay “arquillos ciegos y bandas lombardas”. Esta misma decoración podría existir en el resto de los muros, según este autor, que sitúa la construcción del templo “entre fines del siglo XI y comienzos del XII”.

Al elevarse las bóvedas el edificio ganó en altura, ofreciendo su imagen presente, que le da junto al blanqueo de los muros, una imagen muy peculiar. La actual portada está coronada por una espadaña que se levanta sobre otra anterior, más baja, que se adivina en el muro recrecido. Fuera de culto, su última utilidad ha sido la de almacén. El paisaje, la casa y la ermita forman un atractivo conjunto que hace más que interesante este paseo de Anciles a Conques. Volvemos a casa.