Uno de esos dibujos en los que te quedas más ancho que largo porque notas que has aprendido algo. Ya me ocurrió con el publicado en el Heraldo el 18 de enero de 1980; cuando en 2004 salí a la caza de los esfumados, volví a sentir la misma sensación reproduciendo el dibujo desde la página del periódico. No es que nieve mucho en Barluenga, pero coincidió y comencé a entender que vale tanto el trazo como el no-trazo…
