Hace una año y medio, despidiéndome del aula en la que trabajé los últimos treinta años (bueno, los veintitrés últimos; hubo siete que me ubicaron en un pasillo -actualmente despachos- al que llamaban aula de manuales…)

Hace una año y medio, despidiéndome del aula en la que trabajé los últimos treinta años (bueno, los veintitrés últimos; hubo siete que me ubicaron en un pasillo -actualmente despachos- al que llamaban aula de manuales…)
